A cinco décadas del golpe militar que marcó uno de los períodos más oscuros de la historia argentina, el Episcopado difundió un extenso documento en el que reafirma su compromiso con la democracia y hace un llamado contundente: «Nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa». La declaración llega en un momento clave para la reflexión nacional sobre el pasado reciente del país.
En su pronunciamiento, la Iglesia Católica argentina no solo revaloriza el sistema democrático, sino que también señala los principales desafíos que enfrenta la sociedad en la actualidad. El documento episcopal hace hincapié en la necesidad de construir una «memoria íntegra» que permita aprender de los errores del pasado, al tiempo que llama a ejercer una autocrítica constructiva como sociedad.
La posición actual del Episcopado marca un contraste notable con el rol que tuvo la institución durante los años de la dictadura militar, cuando sectores de la Iglesia mantuvieron vínculos estrechos con el régimen de facto. Esta declaración puede interpretarse como parte de un proceso de revisión histórica que la institución ha venido desarrollando en las últimas décadas, reconociendo la importancia de posicionarse claramente en defensa de los derechos humanos y la democracia.
El documento llega en un contexto donde Argentina continúa procesando las heridas del terrorismo de Estado, con juicios en curso y debates permanentes sobre memoria, verdad y justicia. La Iglesia, como una de las instituciones con mayor influencia social en el país, busca así contribuir al fortalecimiento democrático y a la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
¿Será suficiente este llamado de la Iglesia para consolidar una memoria colectiva que garantice el «nunca más» y, al mismo tiempo, impulse las transformaciones necesarias para una democracia más plena y participativa?
